Economistas y sus teorías: Lo que se puede sepultar y lo poco que hay que saber por Andrés Ehmann

Titulo del libro : Economistas y sus teorías: Lo que se puede sepultar y lo poco que hay que saber
Fecha de lanzamiento : September 15, 2018
Autor : Andrés Ehmann
Número de páginas : 717
Editor : Infos24 GmbH

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Economistas y sus teorías: Lo que se puede sepultar y lo poco que hay que saber por Andrés Ehmann

Andrés Ehmann con Economistas y sus teorías: Lo que se puede sepultar y lo poco que hay que saber

Este libro contiene 240 preguntas y respuestas que permiten aprofundizar las teorías expuestas en el libro.

La reputación de los economistas ha sufrido bastante en estos últimos años. La economía pasa por ser una pseudociencia que no resuelve, con bastante esfuerzo y recursos estatales, problemas irrelevantes y que no atribuye nada a problemas relevantes. Esto por sí solo no sería ningún problema. En el transcurso de la historia ha habido ya muchas ciencias que cayeron en el olvido. Los problemas escolásticos cayeron en el olvido no porque finalmente se encontró una respuesta definitiva para sus preguntas, sino porque a partir de un cierto momento las preguntas ya no interesaron a nadie. Las humanidades ya no desempeñan ningún papel en el debate público.

El caso de la economía es un poco distinto. Lo que se encuentra en el debate público puede ser asignado sin esfuerzo alguno a una u otra corriente de la economía. En un programa de entrevistas, los representantes de los sindicatos abogan en favor de una política que estimula la demanda agregada, los representantes de los patrones temen un aumento de los costes de producción. Los primeros están por lo tanto en favor de sueldos más altos y los segundos en favor de sueldos más bajos. Los primeros persiguen una política "keynesiana", sea lo que sea que entienden por ello, y los segundos una política "neoliberal" sin que esté muy claro lo que es. De vez en cuando un catedrático también logra a aparecer en la pantalla dando a una perogrullada pinta de ser algo muy científico.

Hay gente capaz de denominar la economía como una pseudociencia y al mismo tiempo declararse adepto a una idea sobre las relaciones causales económicas más vieja que las colinas verdes de África.

Los muy listos tienen una confianza profunda en las capacidades estatales de utilizar los impuesto y las contribuciones para los sistemas sociales, pero no nos dicen en qué se basa esta confianza y se quejan de los economistas cuando sus esperanzas no se cumplen y entonces los hacen responsables de su miseria.

Quejarse de que los otros no tienen respuestas a preguntas concretas no tiene mucho sentido, si uno siempre se deja engañar por los mismos modismos.

Si realmente se necesita la corporación de economistas en el futuro es una pregunta que se puede dejar de lado por el momento. Sin embargo, para el proceso decisorio democrático es de crucial importancia que el campo de tensión tendido por las distintas ideas sobre las relaciones causales económicas quede bien entendido.

Ya no es tiempo de discusiones fundamentales entre "capitalismo" y "socialismo" dado que ni el uno ni el otro existen hoy. Ahora nos toca ocuparnos de refinar el sistema. En alguna parte entre Adam Smith y John Maynard Keynes está el justo medio.

Esta obra no discute los temas políticos actuales, sino que describe a base de textos originales, estos son más reveladores que el resumen de un resumen que se encuentra en los libros de texto sobre temas económicos, conceptos básicos de la economía sin los cuales no se puede discutir sobre economía.

El límite entre lo correcto y lo erróneo es en este contexto más difuso que el límite entre lo relevante y lo irrelevante. Para distinguir entre los problemas relevantes y los irrelevantes basta un poco de sentido común. Lo correcto o lo erróneo depende del contexto. La economía brindaría un gran servicio para sí misma, si lograra a desprenderse de la carga escolástica y su perspectiva estrecha. Al no hacerlo corre el riesgo de seguir a las humanidades en el camino a la irrelevancia. Ocuparse de asuntos irrelevantes lo puede hacer el que tiene bastante ocio y los recursos para financiarlo en un plan privado. La inteligencia se revela sobre todo en poder distinguir entre lo relevante y lo irrelevante y concentrarse en lo primero.